TERTULIA


Me rondan y no desde hoy
los sabores de muerte renacida,
lirios pintando paredes y techos
y pisos donde nadie anda,
van de mano de olvidos circunflejos
que rezongan como novias caprichosas,
- será señor la hora,
o faltará el segundo desollado -
ese que falta siempre
para poder firmar el armisticio,
rondado voy por olores cafres,
por el bies dormido vuelto sombra
ese vestido café
qué hace colgado del pomo de la puerta,
si es el único,
el único,
el único
que fatal y legalmente te disgusta,
cómo pretendes poblar como un fin postrero
la tierra que no tiene flores
con el vestido que tus ojos odian,
avaro, algo dale a los ojos
que pagaron tanto su pensión,
y envuelve estos aromas
sin desdén...
     llama amando al amor
con un vestido
que tenga tu color,
rojo de la deriva en vena abierta,
o azul...
claro que mar y quimera son hermanos,
y anchos como nos llegan
no podemos tomarlos sin dar brega,
en cambio el corazón
brota inmediato,
lleno de un sórdido alborozo
cada que oye una voz llegando urgente,
con las palabras por él reconocidas...
me amas, te amo...
me quieres, di que sí...
o me mato.